Siempre entendí que una vocación es algo que le pasa a un número muy limitado de personas que tienen una claridad absoluta respecto de lo que quieren hace con sus vidas; todos nosotros los restantes mortales hacemos con nuestras vidas lo que sea que nos de resultado para, en primer lugar comer, después atender aquellas cosas que creemos que son nuestras responsabilidades y después entretenernos y divertirnos, así de básico, sin vocación.
La mayoría de nosotros no nos encerraremos en un laboratorio a manipular sustancias verde fosforescente para hallar la cura del SIDA o la máquina de viajar por el tiempo, no nos entregaríamos a una vida de mochileros o cuasi vagabundos para pintar o escribir poemas como Van Gogh o Roberto Bolaño, a los siete años todavía nos hacíamos pipi en la cama y no estábamos escribiendo ninguna sinfonía, ni ganando ningún premio en alguna de las areas sublimes del conocimiento humano o de las bellas artes, nos daban sellos de estrellitas y galletas Picnic para sentirnos felices y realizados.
Es normal entonces que de acuerdo a los tiempos y las épocas y ciertas características personales todos nosotros los desvocados (palabra inventada ahorita mismo por mi y cuyo significado es obvio del contexto) busquemos aquello que podemos hacer y que nos da reconocimiento y dinero, viles buscadores de fama y fortuna somos todos.
Ser artista nacional no era una opción para nadie porque los artistas acá tienen más en común con los payasos que con las celebridades de Hollywood, se les mira con esa condescendencia compasiva de la cual ser objeto no resulta nada tentador para el ego. Los deportistas nacionales son otra categoría en bancarrota. Así ser artista o deportista en El Salvador es prueba de vocación autentica, pues no hay gloria detrás de la actividad.
Así era ser pastor hasta hace uno años, pero Toby hecho al traste todo eso en El Salvador. Toby obtuvo fama y dinero siendo Pastor, sale en televisión, conspira en política, compra motos y carros caros, tiene guardaespaldas, se ha casado y divorciado con varias mujeres y tiene problemas sentimentales que llegan a los medios de comunicación. ¡Toda una estrella!
Después de Toby el oficio de Pastor en el mundo evangélico se cotizó exponencialmente, se descubrió que con una grey medianamente regular en tamaño, siendo el Pastor principal de una congregación se puede vivir muy muy bien, se puede viajar, se puede comer, no se tiene jefe (al menos terrenal) y obtengo la atención y respeto de un grupo de regular tamaño personas. Fama y fortuna al alcance da la mano, sin necesidad de ninguna preparación académica demasiado grande, sin necesidad de invertir casi nada de dinero.
Debo decir que en el mundo católico esto no es bien visto, pues se ve como señal de corrupción y de engaño, un católico por lo general cree que los evangélicos están engañados los muy pobres; por el contrario en la cultura evangélica no se ve de esta forma en lo absoluto pues es señal de bendición y de prosperidad; ya que, bajo la perspectiva del mundo evangélico, los católicos son personas que ni siquiera han podido deshacerse de prácticas obviamente paganas como los santos, las indulgencias, las oraciones de receta supersticiosas, cualquier cosa que opinen respecto de temas espirituales sale sobrando.
Lo que describo es el surgimiento del fenómeno de la mega iglesia a cargo del pastor Divo, no digo que necesariamente exista la mega iglesia, sino que más bien existe en la cultura pastoral de búsqueda de la mega iglesia, porque ésta es la prueba y consumación de éxito del pastor Divo; esta generación de líderes evangélicos busca vestirse elegante y rutilante, aprecia relojes caros y se jacta en los pulpitos de cómo ha deseado y sembrado relojes caros para obtener en virtud de la ley de la siembra y la cosecha aun mas relojes aun más caros, que sus seguidores les ofrendan ( o les siembran según ellos) en imitación, así lapiceros Mont Blancs, les es imposible resistirse a la tentación de carro ostentoso, aún con lo obviamente desrecomendable que es aparecerse a una congregación de personas trabajadoras de clase media y media baja y francamente baja montado en una Cayena, un BMW X4, un Jaguar o cualquiera de esos carros aptos para millonarios, los Divos no pueden resistirse a comprárselos, de la misma manera que los narcotraficantes no logran abstenerse, ni los funcionarios públicos con sueldos limitados corruptos, aunque sea eso precisamente lo que los delata a todos; las pastoras (esposas de pasotres Divos) ahora tiene bubis, dientes blancos, extensiones y cantan divino. Estos pastores Divos tienen una unción super duper especial o una enseñanza única del evangelio que hace que las demás iglesias estén desfasada, proclaman que todas las demás no se comparan a sus enseñanzas y que ellos son punto de partida final que finalmente logrará evangelizar todo el mundo. Como este es un fenómeno generalizado y al igual que las celebridades, los pastores Divos tienen luchas de Divos con otros pastores Divos como Toby con su archienemigo Carlos Rivas, que sirven para el amarillismo y chismografía evangélica.
Quiero hacer una aclaración, el fenómeno del pastor Divo es una condición del corazón y de la motivaciones que tienen los pastores y lideres evangélicos de esta generación que cuentan con el aliciente del Glamour para el ejercicio del oficio y no necesariamente por vocación o según el llamando de Dios. Yo no conozco la condición de corazón de los pastores y no conozco de la del Pastor Toby, hago esta aclaración porque Toby no resiste hablar mal del pulpito de los que lo critican y el tiene más audiencia que yo.
El factor “glamour” añadido al Pastorado es paradójico y destructivo. Glamour significa según el diccionario de la legua española encanto sensual que fascina. Los pastores Divos efectivamente se enfocan en desarrollar una imagen exterior, de lucecitas en escena, de vestidos, de discursos, de control de sus seguidores y no una vida de buenos hábitos de dominio sobre las cosas que a los sentidos le apetecen, tales como todas los lujos a los que se entregan. Debiendo ser guías del espíritu se conducen por la carne, lo cual al final es un vida falsa, porque demuestra que el corazón esta lleno de amor al dinero y sus congragaciones se alimentan de falsedad.
He encontrado sólo una cosa más triste que el Pastor Divo y esta es ser un envidioso del Pastor Divo, sentir alergia cuando se habla mal del Divo, sentirse bien cuando cae, cuando le va mal, tenerle rencor al Divo por que le va bien, porque nadie lo delata y todo sigue igual, envidiar y odiar al Divo es tanto peor porque refleja que los dos tienen la misma pobreza en el corazón, solo que el Divo por lo menos tiene el pisto.
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